Fundado el 18 julio de 1948 -

Por Rafael Cano Giraldo -1948-1981

Publisher: Zahur Klemath Zapata - 1981 –

 

 

 

Las opiniones expresadas por los columnista son de su exclusiva responsabilidad y no comprometen el pensamiento de El Imparcial

 
 

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EDITORIAL

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.957-1537

Fecha: Miércoles 07-10-2026

 

El Estado y la democracia el mayor flagelo de la sociedad

 

Por: Zahur Klemath Zapata
zapatazahurk@gmail.com

 

Por lo general todos piensan que el Estado y la democracia son la base de una buena convivencia humana. Por su puesto que dentro de este concepto hay una verdad a medias y una realidad dolorosa que todos vivimos en nuestro quehacer diario.

En la modernidad todos nacemos en una sociedad que viene registrando la existencia de los seres que nacen cada día y esos datos los van almacenando ahora en base de datos y en la antigüedad en documentos impresos que terminaban en las bibliotecas. Por eso hoy conocemos nuestra historia como civilización.

Estamos acostumbrados a vivir bajo el imperio de un Estado y ahora en lo que se llama democracia. Esto nos ha hecho seguir al pie de la letra lo que el Estado dice bajo sus Leyes y Decretos. Pero en la realidad somos prisioneros de esa envoltura invisible que nos persigue y que identificamos como Estado y sus gobernantes.

Pero nosotros somos el Estado porque sin la existencia de nosotros él no existiría, porque tenemos conciencia de nuestra existencia y nos obligamos a seguir los dictámenes que un grupo de nosotros ha establecido para poder ellos vivir a costillas de nosotros, El Estado.

Contra el Estado no puede haber rebelión porque él es simplemente un concepto hecho realidad porque todos apoyamos ese concepto. Y nos vemos obligados a acatar lo que la gente diga que hay que hacer porque ellos representan el Estado. Es una simbiosis que no podemos deshacer porque dejaría de existir lo que ya hemos

 

 

 

establecido y somos parte de él. Pero si podemos controlar y establecer unas reglas administrativas que nos permitan dirigir lo que hemos creado como Estado.

 

En primera instancia hay que eliminar la democracia o el concepto que se tiene sobre ella porque ella es la generadora del crimen organizado en un Estado donde ella tiene injerencia. A través de ella se establecen todas las componendas de partido y de grupos políticos y sociales para poder alcanzar el poder o gobernar el Estado. Y la sociedad que es el Estado pierde sus derechos y autonomía porque otros tienen ese poder y el ciudadano es solo un contribuyente para que los gobernantes existan a nombre del Estado y mantenido por las contribuciones de la sociedad al erario.

 

Después de millones de años de evolución intelectual estamos en la condición de poder ser autónomos en sociedad y poder administrar nuestros bienes sociales bajo un estado capitalista. Donde todos tienen la libertad de invertir o simplemente hacer parte de ese capital humano que aporta para que a través de la inversión personal pueda vivir una vida con todos los beneficios que la modernidad da.

 

No podemos seguir alimentando a quienes jamás nos van a dar lo que realmente nos pertenece porque ellos se quedan con todo y nos obligan a actuar según sus criterios sin ni siquiera pensar que somos individuos con nuestros propios criterios y afectos hacia nuestro entorno y lo que están allende de nuestros territorios.

 

No podemos seguir votando por nuestros verdugos, aunque su discurso sea muy sonoro y lleno de promesas que jamás se podrán cumplir.

La verdad es que la democracia y el Estado existen porque nosotros los dejamos que existan con el apoyo que les damos con el voto y las contribuciones que nos obligan a pagar.

 

 

 

 

EL INOLVIDABLE

 

Crónica # 1450

 


Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

 

Audio: https://youtu.be/3ncnqldDsOY

 

Mario Fernando Prado, muerto ayer luego de claudicar ante una prolongada enfermedad, era un pianista exclusivo que, como se lo dije muchas veces, despilfarró su genialidad musical. Se sabía de memoria y tocaba impecablemente al piano más de un millar de canciones.

Las había ido aprendiendo cuando para completar su escaso salario de asistente de Elba Leonor Ortiz Casas, la secretaria fundadora de la Universidad del Valle, se iba seis de las siete noches de la semana a tocar el piano del Hotel Petecuy.

 

Nos demostró que no había perdido esa memoria y tanta habilidad hasta hace unas semanas, no más, cuando dejó de hacernos llegar diariamente por wasap sus 90 segundos frente al piano. Pero ni aceptó las tentaciones de haberse ido a mejorar su rendimiento en Alemania, como le ofreció uno de sus profesores, ni volvió ese oficio rentable porque su gozo no compaginaba con las cifras.

Por eso, tal vez, patinó en varias ocasiones con los balances financieros aunque cada uno los superó con el apoyo que moral y económicamente, pero sobre todo amorosamente le dio su esposa, la hija de don Aurelio Arboleda. Gozó de la vida hasta el exceso.

Durmió poco porque entre su agencia de publicidad, el programa de radio, el de televisión que popularizó a Mario Fernando Piano y su columna periodística en El Pais y El Espectador, apenas le quedaba tiempo para enamorar las ajenas. Hizo de sus virtudes y sus defectos un amasijo de comportamientos que no todos entendieron y que solo su esposa tradujo en actitudes que hoy deben enorgullecerla.

A mi edad poder decir que ha muerto un amigo de toda la vida, no es exageración. Fuimos solidarios en las buenas y en las malas, en aciertos y en equivocaciones, durante los 60 largos años trascurridos desde cuando lo conocí en aquella Univalle de 1966.

Incapacitado de disfrazar mi dolor he preferido estar lejos de su funeral, rumiando entre lágrimas la ausencia del inolvidable.

Octubre 06 del 2026.

 

 

 

EDITORIAL

 

 

América Latina: soberanía frente al poder de Washington

 

América Latina vuelve a encontrarse ante una vieja discusión con un nuevo rostro: ¿hasta dónde puede llegar la influencia de Estados Unidos sobre los países del continente cuando están en juego seguridad, comercio, energía y recursos naturales estratégicos? La pregunta adquiere especial relevancia ante el crecimiento de gobiernos y movimientos de derecha radical que mantienen vínculos políticos, económicos o estratégicos con Washington.

La historia demuestra que la relación entre Estados Unidos y América Latina nunca ha sido completamente equilibrada. Durante décadas, Washington intervino política y militarmente en distintos países de la región, en ocasiones respaldando gobiernos que protegían intereses estadounidenses aun cuando ello implicara graves violaciones de derechos humanos. La propia documentación histórica del Council on Foreign Relations reconoce que los intereses comerciales y estratégicos estadounidenses fueron factores importantes en diversas intervenciones latinoamericanas.

Hoy el escenario es diferente, pero la disputa por el poder conserva elementos conocidos. Ya no se trata únicamente de controlar territorios mediante ocupaciones militares. El poder también se ejerce mediante tratados comerciales, inversiones, sanciones, cooperación militar, presión diplomática y acceso privilegiado a cadenas estratégicas de suministro.

Y allí aparecen los minerales críticos.

Litio, cobre, níquel, cobalto, grafito y tierras raras se han convertido en recursos esenciales para baterías, vehículos eléctricos, semiconductores, sistemas de defensa, telecomunicaciones y tecnologías de transición energética. Estados Unidos reconoce la dependencia de fuentes extranjeras para numerosos minerales estratégicos y ha intensificado sus esfuerzos para asegurar cadenas de suministro alternativas a China.
 

   

Latin America: Sovereignty in the Face of Washington's Power

 

Latin America is once again confronting an old question in a new form: how far can United States influence extend over the countries of the region when security, trade, energy, and strategic natural resources are at stake? The question has gained particular relevance as radical right-wing governments and movements with political, economic, or strategic ties to Washington gain influence.

History demonstrates that the relationship between the United States and Latin America has never been entirely balanced. For decades, Washington intervened politically and militarily in several countries across the region, at times supporting governments that protected U.S. interests even when this involved serious human rights abuses. Historical documentation from the Council on Foreign Relations acknowledges that U.S. commercial and strategic interests played an important role in various interventions in Latin America.

 

Today's circumstances are different, but the struggle for influence retains familiar elements. Power is no longer exercised solely through military occupations. It can also operate through trade agreements, investment, sanctions, military cooperation, diplomatic pressure, and privileged access to strategic supply chains.

 

This is where critical minerals enter the equation.

Lithium, copper, nickel, cobalt, graphite, and rare earth elements have become essential resources for batteries, electric vehicles, semiconductors, defense systems, telecommunications, and energy-transition technologies. The United States acknowledges its dependence on foreign sources for numerous strategic minerals and has intensified efforts to secure alternative supply chains as it seeks to reduce its reliance on China.
 

 

Publisher/Director
Zahur Klemath Zapata
Gerente
Laurie Agront
Gerente Operativo
Alba Lucia Arenas V.

Editor

Janier Ándres Aristizábal Calle

Jefe de Redacción

Rubén Dario Varela

 

 

 

Diagramación

Brahian Navales

Consejeros

Luis Enrique Arango Jiménez

Cecilia Caicedo Jurado

Soporte Tecnológico
Aurooj Ali Khan

Jawaad Malik

 

Colaboradores

Jotamario Arbeláez
Gustavo Álvarez Gardeazábal

Edgar Cabezas

 

 

 

Gustavo Pérez González

Guillermo Navarrete Hernández
Iván Pulido

Agustin Perozo

Cesar Augusto Valencia
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Tel. (57) 606-347 7079
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